Apego emocional - Una carcel para el alma
En la mayoría de relaciones de pareja saludables es
habitual que uno de los miembros de estas requiera más muestras de cariño y
afecto que el otro. Esto no tiene por qué ser un problema, y de hecho, resulta
normal y perfectamente esperable que existan algunas asimetrías en una relación
así: cada individuo es único.
Sin
embargo, tal y como ocurre con cualquier fenómeno psicológico, si esta
necesidad de apoyo psicológico y de muestras de afecto es llevada al extremo,
surgen los problemas.
¿Qué es la dependencia emocional?
La
dependencia emocional es una excesiva necesidad
patológica de cariño, afecto y disponibilidad constante que
sienten algunas personas con respecto a alguien con quien han establecido un
vínculo afectivo, normalmente sus parejas sentimentales, llegando a dañar tanto
su relación como su vida social y su propio bienestar a medio y largo plazo.
Además,
la dependencia emocional no se caracteriza por ir acompañada con un alto nivel
de inconformismo a la hora de elegir con quién establecer una relación. Al
contrario: aunque la persona se sienta frustrada e insatisfecha porque no está
obteniendo todo el apoyo emocional que siente que necesita, la consciencia de
que existe ese problema hace que tema aún más la posibilidad de una ruptura.
Así, quienes sufren dependencia emocional ponen a la persona de la que dependen
por encima de otros aspectos muy importantes de sus vidas.
Posibles causas
Estas
son las causas más frecuentes de la dependencia emocional. A la práctica,
muchas veces se solapan entre sí, esforzándose por la influencia de las otras.
1. Baja autoestima
La
baja autoestima consiste en una tendencia a la autovaloración negativa, y en este caso, un sentimiento de inferioridad
frente al otro miembro de la pareja.
2. Miedos basados en experiencias traumáticas
Este
problema puede estar facilitado por un historial de abusos en el pasado, así
como por un déficit afectivo y de cariño por parte de los padres de la persona.
Es lo que se conoce como apego inseguro.
3. Falta de habilidades sociales
Los
déficits en habilidades sociales muchas veces están asociados al
miedo a la soledad, llevando a la persona a creer que no se tendrá
nuevas oportunidades de tener una relación cercana con alguien.
4. Presiones externas
Las
expectativas de todo tipo, e incluso los roles de género, pueden contribuir a
que una persona crea y sienta que su razón de ser es estar con su pareja y
hacer todo lo posible por que esta permanezca a su lado.
¿Cómo detectarla? Señales de alerta
Estas
son varias señales que ayudan a identificar casos de dependencia emocional.
1. Normalización de las humillaciones
Las
personas que tienen una dependencia emocional hacia sus parejas pueden llegar
a idealizarlas hasta el punto de tolerar situaciones de maltrato,
humillaciones o abuso de poder por parte de ellas.
2. Problemas de celos
También es frecuente la aparición de celos injustificados. Sin
embargo, estos no suelen plasmarse en intentos por controlar a la otra persona,
sino más bien en formas más discretas de expresar malestar: por ejemplo, una
actitud pasivo-agresiva.
3. Debilitamiento del resto de vínculos sociales
Las
personas que han desarrollado dependencia emocional van dejando de dedicar tiempo y esfuerzos a cultivar las amistades
que están al margen de esa relación, dado que anteponen a la otra
persona e intentan complacerla por encima de los compromisos que no tengan que
ver con ella.
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4. Sensación de vacío e indefensión
La
dependencia emocional puede ser entendida como una
manera de intentar llenar un vacío a través de la presencia de la otra persona;
esto hace que quien desarrolla este fenómeno psicológico note que sin esa
relación su vida carecería de sentido, y que por consiguiente es muy vulnerable
porque su capacidad de ser feliz pasa a depender básicamente de ese individuo.
5. Aparición de la ansiedad y el estrés
El
hecho de sentir frecuentemente que se corre el riesgo de perder esa relación
hace que aparezcan problemas de ansiedad, con diversos síntomas asociados:
irritabilidad, problemas para dormir, problemas para concentrarse, etc.
Consejos para saber gestionarla
La
mejor y más recomendable manera de afrontar la dependencia emocional consiste
en acudir al psicólogo; existen muchos recursos de psicoterapia útiles para
ayudar a gestionar mejor las emociones y las relaciones personales..
1. Asegúrate que no estás pasando por una situación
de maltrato
En
primer lugar, comprueba que lo que te ocurre no constituye maltrato. Si los
ataques de carácter físico o psicológico se dan de manera repetida, es
importante cortar con esa relación cuanto antes y no intentar arreglarla:
en casos así tu seguridad y bienestar son lo primero.
2. Detecta situaciones recurrentes en las que cedes
demasiado
A
lo largo de una semana, anota en una pequeña libreta todas las ocasiones en las
que sientes que en las horas previas has cedido demasiado por miedo
a perder a esa persona. Al llegar al séptimo día, fíjate en lo que
has ido escribiendo.
3. Asegúrate de mantener una vida social activa y
variada
Si
te vas aislando cada vez más a causa de la dependencia emocional, cada vez
dependerás más de esa persona; es un círculo vicioso que no te
interesa alimentar. Para evitar esto, márcate un mínimo de horas
mensuales o semanales a utilizar interactuando cara a cara con amigos y otras
personas importantes para ti.
4. Empieza proyectos personales
Dedicar
parte de tu tiempo a algo que solo te concierna a ti y que te aportará satisfacción a través de
metas a corto y largo plazo es una buena manera de adoptar una perspectiva
propia ante la vida, no únicamente ligada a lo que haga o piense la otra
persona.
5. Practica la asertividad
Acostumbrarte
a defender tus intereses y tu punto de vista en las relaciones con esa persona contribuirá a que ésta deje
de dar por supuesto que seguirá teniendo un rol de liderazgo en todas las
interacciones contigo, y también te demostrará que no pasa nada malo por
expresar tu desacuerdo con ciertas cosas.
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